sábado, 19 de marzo de 2016

Reflexión N. 1

Reflexión escrita para la clase "Seminario Filosofía de las Matemáticas" el 15 de febrero de 2016:

"En la clase se abarcaron varios temas, pero uno que me estremeció, casi a punto de soltar una lágrima, llamó lo suficiente mi atención como para escribir sobre él. En el pasado lo analicé, hace dos años aproximadamente, y repetirlo me parece necesario. 

Me gustaría citarlo más o menos como fue mencionado en la clase: “un hombre no necesita saber matemáticas para convertir una puerta en una balsa, dada una circunstancia peligrosa, pues el humano es un animal y no dejará de serlo”. 

Al humano se le han olvidado sus raíces. Se supone que, como tal, ha avanzado con los siglos para ser algo más que un simple sapiens sapiens, pero por más que uno observa a la humanidad, puede notar que se ha vuelto más dependiente de las cosas sin cuestionar por qué son o cómo es que son. El sistema que rige hoy día nos ha hecho pensar que para poder lograr lo que denominan “felicidad”, es estudiar hasta obtener un papel, con él ir a trabajar para otros, reproducirse, seguir trabajando y morir. Ser millonarios, tener autos lujosos, ropa costosa... lo consideraría incorrecto (no me atrevo a decir “malo” por otras definiciones que me he marcado) y vacío para el ser.

A los niños desde temprana edad le denominan ciertas labores para que las consideren comunes, tal como lo es estudiar, graduarse y trabajar. Normalmente a estos niños cuando se les cuestiona por qué están estudiando, sus respuestas suelen ser similares: lo hago porque mi mamá y/o papá me dice, lo hago para tener un trabajo a futuro o lo hago para no ser pobre. Vacías son esas respuestas, es verdad, incluso yo cuando era niña no tenía la menor idea de por qué era necesaria una educación de ese tipo, asimismo, cuando fui creciendo me di cuenta que normalmente era para lo que acabo de decir, para obtener un empleo y así dinero, sin embargo, fue alrededor del año 2010 cuando noté que en realidad quería hacer todo lo que estoy haciendo ahora, por el amor al conocimiento. Renuncié totalmente a lo que consideré la mediocridad de mi ser y fui directamente a seguir lo que más quería en la vida.

Los niños como yo nacen sin una identidad propia. Les dicen quiénes son por un nombre pero jamás les enseñan a autoexplorarse. Crecen sin saber de su propia existencia suponiendo que son alguien más cuando jamás lo han sabido de verdad. Quisiera citar una oración que escribí hace casi dos años en un escrito que llamé “50 Relatos del Ser y el Por Qué”: No puedo ser lo que quiera pero puedo ser lo que pueda, sin embargo no soy nadie y puedo ser todo, ¿quién debería ser, entonces?

Para lástima de los que vivimos en el sistema que hoy rige en el planeta y en las grandes ciudades, uno no puede acomodarse a este sin tener dinero, herramienta a la que veo necesaria para sobrevivir únicamente a este sistema. Sin embargo, acomoda a un humano fuera de su sistema y no será capaz de sobrevivir a menos que sus instintos de supervivencia aparezcan en las más desesperadas situaciones (justo como se citó al principio de esta reflexión). 

Asimismo se comentó en la clase: “¿saben hacer ropa?”. Sí, respondí en silencio. Las cosas necesarias para salir de este sistema, al menos quiero creer, es el conocimiento básico que nuestros ancestros nos dejaron hace muchos siglos, conocimiento que hoy día ya no se imparte en las grandes ciudades, al menos puedo afirmar.

Con esto que digo tampoco quiero decir que los grandes avances tecnológicos y científicos no son relevantes en la vida humana, estos son tan necesarios como los del conocimiento mismo. Considero inútil, pues, las vidas que se dedican a desperdiciar el tiempo en el entretenimiento pobre. Por decir una de forma subjetiva: lectores y escritores de literatura, música y televisión basura. Pero este ya es otro tema.

Quiero finalizar entonces con que el humano, para que encuentre la evolución que nos hace falta, es abrir los ojos de una forma metafórica. A pesar de que la inteligencia, el conocimiento y la sabiduría sean desigualdades, no se puede vivir una sin la otra. El humano por definición es inteligente, pero debe pasar a la segunda fase (el conocimiento) para poder dar el segundo paso que tanto nos hace falta."

lunes, 7 de marzo de 2016

¡La aplicación más peligrosa para los escritores!

Estaba muy contenta en el grupo NaNoWriMo en Facebook y vi una publicación con un título bastante interesante, decía: "The Most Dangerous Writing App". Sin más, vi los comentarios y casi todos decían que no gustaban de ella, que era un reto completamente, ¡un suicidio!, exageraron algunos. Sin embargo me pareció interesante el concepto que mencionaban allí mismo: tú escribes, pero si te tardas demasiado, se borra lo que has hecho. Sin aviso previo, sin preguntar, sin salvar. Sólo se borra.

Para los escritores que ya tienen experiencia y para los que simplemente se toman la escritura como un pasatiempo, el simple hecho de que tu escrito se borre porque no avanzas, suena bastante riesgoso, ¿no es así? 

Tomé el riesgo, por supuesto, abrí la aplicación y vi que hay seis tipos de sesiones: cinco minutos, diez minutos, veinte minutos, treinta minutos, cuarenta y cinco minutos y una hora, con la siguiente leyenda: "Don't stop typing, or all progress will be lost" (no pares de escribir, o todo el progreso se perderá). Debes escoger una de las modalidades, darle clic en "start" y entonces se abre una nueva página (digamos) donde en la parte superior derecha te dice el tiempo restante y abajo vienen el numero de caracteres que has usado, las palabras y las palabras por minuto. Obviamente una vez que le das en "start" no empieza automáticamente, empieza una vez que escribes la primera letra.

Para aquellos que no estén interesados debido a que su lengua materna es el español, no hay de qué preocuparse, pues no se tiene que hablar o escribir en inglés para poder usar esta aplicación, yo escribí lo mío en español.

¿Qué me dicen? ¿Se atreven a usarla? ¡Yo lo hice y lo logré! ¿Quieren ver qué escribí? Se los dejo aquí, un pequeño cuento que quizá no tenga sentido, pero me ha gustado el resultado:

"La última vez que ella dejó de hacerlo fue hace aproximadamente dos décadas. Era una mujer de baja estatura y muy poca energía, así sucedía pues, cuando apenas tenía treinta. Nada malo le pasaba, solamente tenía la vaga necesidad de dejar de hacer las cosas. Todo mundo comentaba lo mismo, que dejara de ser la persona floja que era, pero solo estaba cansada de todo. 
No fue sino hasta el fin de ese año cuando por fin se dio cuenta que no estaba agotada de todas las circunstancias, sino que estaba cansada porque estaba todo el tiempo cansada. Sus familiares no hacían nada por ella, sin embargo, tras años de desesperanzadas trayectorias, había decidido por fin hacerlo, vivir sola, por ejemplo. Así mismo fue. Se mudó a lo más lejano de la ciudad para fomentar su lectura y escritura, alguna de las pasiones que más le entusiasmaban al momento de escribir en su escuela. Qué se pude decir, pues, ella admiraba a los grandes escritores del romanticismo, como Edgar y Lovecraft, qué maravilla de autores, pensaba, nadie como ellos, no se comparaban. Los admiraba, como dije, de niña a la mitad de la noche, el horror y terror era lo que más le fascinaba. 
Pero entonces cuando la luz se fue en su pequeña casa, su primera casa, dejó todo de lado en una tumba de oscuridad. Soñó entonces despierta con la vaga necesidad de dormir una siesta, pero su subconsciente le decía que dejara de estar tan poco entusiasmada por la vida que le aguardaba. Tomó entonces una vela y la puso en su escritorio de madera, leyó unos escritos que había guardado desde su infancia y decidió continuar con la escritura que tanto la esperaban.  
No se sabe con claridad cuánto tiempo estuvo escribiendo sin parar, pero al menos logró completar el primer capítulo que la dejaba al tanto cuando pequeña. Qué imaginación había tenido, pensó de sí misma. Dejó a un lado la pequeña hoja, ya amarillenta del desgaste de los años, y esta vez, sin más, decidió irse a la cama.  
No supo por qué la luz se había ido hasta la mañana siguiente. Allí fue cuando revisó los cables y los fusibles, pero todo estaba en orden. No supo cómo o por qué estaban apagadas las luces, qué había provocado ese apagón tan inesperado. Tomó de nuevo las hojas que había dejado en la mesita y las leyó con precaución, se dio cuenta, entonces, hasta el anochecer que las luces jamás habían sido apagadas. Se suponía que la noche anterior, antes de que las luces se esfumaran, había dejado el switch en encendido. Pero no fue así. La circunstancia tan extraña la hicieron ver de nuevo sus escritos con mucha admiración. La inspiración que le había causado ese momento no tenía nombre.  
Gustó entonces de un café, el cual preparó con dicha y alegría, por fin, por primera vez en su vida, había actuado cual adulto con entusiasmo de seguir con vida. No se sabe cómo pero siguió con el escrito que jamás había terminado, escribió y escribió el mismo a pesar de las noches de desvelo y desesperación por un descanso.  
Cada vez su entusiasmo se vio más afectado, sus padres, cuando le llamaban, notaban la nueva persona que estaba al otro lado de la línea. Decidieron entonces terminar con ello, con decirle que esta había sido una prueba para resaltar cuales habían sido sus aptitudes de niña. Según contaron a su hija, que después visitaron, que una profesionista, una psiquiatra, les había otorgado un papel muy importante para que su hija, la más pequeña de todas, siguiera con lo que más amaba hacer en la vida. 
Tras dicha noticia no hubo más que hacer. Agradeció por el apoyo que le otorgaron en es últimas semanas de su vida. 
No había sido nada más que una manera de animarla. Pues el cáncer la estaba invadiendo."
Lamentablemente no tomé nota de los caracteres, las palabras y mi velocidad, pero es lo que menos me preocupa porque al menos las primeras dos las puedo saber con algún programa (como Word o LibreOffice Writer), sin embargo me da curiosidad saber a qué velocidad iba, pues al momento de escribir, debo admitir que mis dedos se agotaron demasiado. 

¡Que se diviertan escribiendo!