miércoles, 13 de abril de 2016

¿Es necesario ser filósofo para filosofar?

Cuando era muy pequeña, demasiado, y había decidido ser escritora, me preguntaba incesablemente qué tenia que estudiar para tener mi título de escritora. Fue entonces cuando recurrí a mi madre, como cualquier niño, y le pregunté qué tenía que estudiar para ser escritor. Entonces ella con un gesto un poco dudoso, me hizo saber que no era algo que existiera en realidad. 

Sin embargo, en mi pequeña mente no cabía esa respuesta. Ya unos años pasados, a lo mejor a los once o doce años, me puse a investigar al respecto por el internet. Para mi sorpresa no encontré información al respecto, solamente decía que para ser escritor, se tenía que leer demasiado.

Asimismo sucede con la mayoría de la gente que se interesa en alguna materia. No es necesario salir a estudiar para conseguir ser nombrado licenciado, maestro o doctor, pues lo que se consigue allí es estudiar lo más que se pueda de la misma materia, algo que se puede hacer por nuestra propia cuenta. Pero este ya es otro tema.

Justo hace un par de días me encontraba escribiendo un pequeño tratado sobre el ser (me atrevo a decirle tratado porque suena más serio) y me llegó esta idea para escribir como entrada y animar a todo aquél que se interese por cuestionar la vida misma, en hacer sus escritos al respecto.

Así como el mismo nombre lo dice, "filosofía" viene del griego "filos" y "sofía", que vendría siendo "amor por la sabiduría". El amor de saber viene desde hace ya muchos siglos y no era necesario tener un papel para decir "soy filósofo", ellos simplemente se metían a ciertos círculos (digamos), estudiaban todo lo posible que impartían estos maestros y finalmente, sacaban sus propias conclusiones. Algo que carece este sistema de hoy día.

No era necesario preguntar lo que uno creía para pensar igual, cada uno sacaba sus propias conclusiones (claro que no quiero decir que todos lo hacían, había algunos que terminaban confiando en la palabra de estos personajes). Cosa que veo errónea y aplican como si, digamos, la ciencia fuera cual deidad y no se puede saber más porque ya se ha visto todo (hay gente que así lo ve, por cierto, incluso los mismos que aplican ciencia).

Sin embargo no quiero decir que esté mal leer a otros autores porque nos puedan influenciar. No está mal ver que los pensamientos de ciertos autores sean similares a los nuestros, sin embargo no hay que dejar que sus mismas ideologías afecten nuestra forma de pensar.

Esto me recuerda a una clase que tuve hace ya un mes, donde debíamos exponer lo que nos había llamado la atención de las pasadas clases. Un compañero pasó al frente y estuvo hablando sobre la existencia (si bien recuerdo), sin embargo todo su argumento fue basado en lo que decía X autor. Finalmente otro compañero le preguntó al terminar su exposición: ¿y tú qué piensas entonces que es la existencia? A lo que este dijo: pues, de acuerdo con X autor... en ese momento creo que exploté por dentro, no me gusta ver que la gente piensa igual que ciertos autores porque uno los cree superiores a cualquier ente común... cuando todos nosotros somos humanos, ¿no es así?

Entonces, ¿puedo ser filósofo sin tener un papel? Deberás responder las siguientes preguntas para averiguarlo:

¿Soy humano?, ¿puedo pensar?, ¿puedo leer?

Si a todas estas preguntas has respondido que sí, ¡felicidades! Puedes ser filósofo.

Los invito entonces abiertamente a que se cuestionen todo lo que yace alrededor, pero no escriban sobre ello sin saber qué es (eso es ignorancia, dijo Platón). Por ejemplo, si están interesados en saber por qué diablos el Sol y las estrellas en general brillan, no vayan a hablar de ello sin siquiera saber qué es un astro. A pesar de que este trabajo que estoy poniendo de ejemplo sea más relacionado con la astrofísica, también se puede filosofar al respecto.

Pero si estamos hablando de algo un poco más abstracto, como la muerte o la vida, aquí se puede hablar de acuerdo a la misma experiencia que hemos pasado a través de los años, dándole definiciones propias a las mismas palabras. Analiza a la gente, pregunta, investiga en internet (¡que para eso sirve, por Dios!) y ponte a leer a otros filósofos. Recuerda mantener tanto la subjetividad como objetividad de tu lado, pues las necesitarás en este trayecto.

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