lunes, 27 de octubre de 2014

Un saludo

Quiero empezar este blog introduciendo para qué fue creado y de qué carácter va: es de índole personal, un diario, un motivo para seguir el día a día con la necesidad que sea público en la red sólo por mera curiosidad, pues así siento que tendrá contacto con alguien y no se quedará abandonado en el cajón de mi escritorio, sin embargo no deseo realmente ser popular, pues en mi vida seré algo relevante. 

Anhelo, más que nada, que si alguien llega a toparse con este blog me siga hasta el final de mi trayecto, pues en estos instantes me encuentro completamente desesperada por saber qué me depara el mañana. 

Hace ya mucho tiempo que tengo este vacío existencial, no encuentro razones para continuar viva a mis miserables 21 años de edad. 

No daré datos muy detallistas de mi nombre, pero algo que sí pueden saber es que es verdad, mi nombre de nacimiento es Dorothy, pero Uranga lo he usado como pseudónimo dándole honor a mi surrealista predilecta: María de los Remedios Alicia Rodriga Varo y Uranga. 

Nací en el año 1993--suponiendo que no han hecho las cuentas--en una familia no tan ordinaria de la Ciudad de México. No tuve una infancia que pueda considerarse tranquila, puesto que como cualquier familia mexicana y del mundo, hay problemas en el hogar. De igual manera mi actitud académica fue pésima. Siempre he sido floja, una vaga, pensando todo el tiempo en el futuro y en historias que van más allá de lo real. A veces percibía a mis padres como simples humanos que me habían adoptado y que mi familia de verdad no estaba aquí, sin embargo, de ese tema trataré otro día. 

Al mismo tiempo que era muy distraída, mis padres me llamaban la atención. Era lenta en el aprendizaje, tartamudeaba, obtenía calificaciones bajas y, aparte de todo ese lío, también mis compañeros abusaban de mi poco intelecto. Aparte de recibir lo que hoy llaman bullying, mis "amigos" se aprovechaban de mí y sólo me querían en los equipos por mero interés. 

Nunca fui una alumna sobresaliente, todos los profesores decían que era inteligente, algo que realmente me subía el autoestima hasta hace algunos meses, que me di cuenta que la inteligencia, es diferente del conocimiento y esta de la sabiduría--igualmente hablaré de ello otro día.

Algo que marcó mucho mi infancia en esos años tan duros, fue que podía volar sin necesidad de moverme. Empecé a escribir desde que aprendí, pero no escribía texto cualquiera, sino literatura. Mi primera novela la empecé a los once años, la cual jamás terminé por mis propios problemas incesantes, y continué con mi camino hasta la fecha de hoy (¿continuaré?). 

Así es, desde ese entonces siempre he querido ser escritora, una que se haga escuchar por pocos comprendidos e interesados--no tengo ninguna clase de fan desconocido, por si se lo preguntan, pero sería asombroso tener uno; mis únicos seguidores son mis amigos y compañeros que he conocido a lo largo de mi existencia. 

Fue hace poco que decidí autonombrarme escritora, pues creí ser lo suficientemente buena en mi oficio a pesar de seguir teniendo problemas en la argumentación, sintáxis y, quizá, la ortografía--de este dudo mucho porque he tenido una ortografía considerablemente atractiva. 

Aparte de todo esto que me enorgullece, siento ese vacío. Me alegra tener cinco novelas, me alegra tener la mentalidad que tengo, pero el hecho de ser yo, no puedo tolerarlo. 

Considero mi actitud como repugnante, que nadie puede quedarse conmigo porque llego a ser frustrante, entre muchas otras cosas más que ahora no deseo mencionar. 

Fuera de todo este delirio supongo que mis pocos lectores ya sabrán de qué irá este blog. Contaré mis penas, mis dudas, mis problemas existenciales, mi amor, mi odio, mi oficio, mi sabiduría, mis sueños... Pues así como ustedes que son todo un mundo, yo también.

Ojalá te quedes un rato más conmigo en estas aventuras fatalistas y desesperanzadas.

Gracias por leer.




Dorothy

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