lunes, 10 de noviembre de 2014

Museo de Arte Moderno. Remedios Varo: La dimensión del pensamiento

Para empezar, conocer a Remedios Varo es conocer una mente llena de culturas, algo más allá de lo que un ser humano puede estar al tanto, la sabiduría sobre lo que es todo para el espíritu, desde el ocultismo hasta lo que se dedicó hasta su muerte: el surrealismo.

María de los Remedios Alicia Rodriga Varo y Uranga nació en España (Anglés, Gerona) en 1908. Empezó su formación pictórica en la Academia de San Fernando de Madrid en 1924. En 1932 se traslada a Barcelona y empieza a relacionarse con los movimientos de vanguardia, participando en las actividades de ADLAN y en la famosa exposición “Logicofobista” de 1936. Dos años más tarde, y de la mano de Benjamin Péret, se traslada a París y se integra en el movimiento surrealista, participando en sus actividades colectivas. Esta trayectoria determina claramente el quehacer de Remedios, alejándose para siempre de las formas tradicionales y en búsqueda constante de la sorpresa y el juego. A finales de 1941, Remedios Varo y Benjamin Péret llegan a México, huyendo de los horrores de la segunda guerra mundial. Y fue en este país, que no abandonó hasta su muerte, donde la obra de Remedios se desarrolló más sólidamente, alcanzando la maestría y unidad que la hacen inconfundible.

Durante su vida como surrealista, se interesó por una gran variedad de cosas. El ocultismo es una de ellas. Se propagó por la Europa del siglo XIX a través de doctrinas secretas, de escuelas de espiritismo y el aprendizaje de religiones antiguas. Las enseñanzas de pensadores como George Gurdjieff, quien se refirió a la trascendencia del espíritu y el conocimiento de verdades ocultas, tuvieron difusión en México a principios del siglo XX. Si bien Remedios no entabló contacto directo con los grupos de Gurdjieff, su círculo cercano conoció de sobra sus textos, muy apreciados entre la comunidad artística.

Quizá de tales influencias se desprenden las obras como El flautista (1955), Carta de Tarot (1957) o Tauro (1962), que valoran la sabiduría antigua, a veces oculta, y recuperan las creencias sobre lo intangible y lo espiritual.

Aparte de ser una gran pintora, también era una gran lectora. En su biblioteca abunda la novela, la poesía y el ensayo. Hay estudios políticos e historiadores como Jean Pierre de Chabrol o Nikos Kazantsakis, el autos de El pobre de Asís. Otros de sus libros abordan cuestiones mitológicas y religiosas, o rinden homenaje a relatos medievales como Los siete cuentos góticos de Isak Dinensen, un libro que comparte la obra de Remedios una atmósfera melancólica.

La huída (1961) es la última parte de un tríptico que narra la historia de un grupo de mujeres que salen de su encierro en una casa resguardada por pájaros. Una de ellas teje una trampa para huir con su amante. Remedios no refiere ninguna influencia asociada a esta pieza, pero en su biblioteca se halla Letras portuguesas de Mariana Alcoforado, una monja que murió en 1723 y que cultivó un apasionado amor hacia un oficial francés de quien quedó prendada tras verlo desde el balcón del convento donde vivió toda su vida.

Aparte de los textos mitológicos y religiosos que Varo concurría, también están los psicológicos. El concepto cartesiano del dualismo mente-cuerpo fue ampliamente discutido por los filósofos de la Ilustración y, más tarde, por psicólogos y estudiosos de la personalidad y conducta humana. La idea del “inconsciente” abrió un nuevo horizonte.

En 1900 Sigmund Freud publicó La interpretación de los sueños. Años más tarde, empleó el psicoanálisis para explicar el fenómeno literario artístico. Muestra de ello son Dostoievski y el parricidi, Un recuerdo infantil de Leonardo Da Vinci y El poeto y los sueños diurnos, en donde se profundiza la relación entre artista-obra. Por otro lado, Carl Jung y Alfred Adler concibieron los conceptos de inconsciente colectivo y coplejo de inferioridad. En las obras de Remedios (Dolor y Dolor reumático I) se nota la presencia de estos autores.

Una de las piezas más famosas de Remedios es Mujer saliendo del psicoanalista (1960), una pieza llena de simbolismos: un cielo tormentoso, un pozo, una mujer cubierta de largos ropajes que sostiene la cabeza diminuta de un hombre por la barba y una canaste en la cual están una llave, un reloj y un carrete de hilo. Remedios Varo la describió como: “Esta señora sale del psicoanalista arrojando a un pozo la cabeza de su padre (como es correcto hacer al salir del psicoanalista). En el cesto lleva otros desperdicios psicológicos, como un reloj, símbolo del temor de llegar tarde, entre otras cosas. El doctor se llama Dr, FJA (Freud Jung Adler)”.

Unos de los fuertes vínculos entre las obras de Remedios Varo, es la alquimia. Su interés por el tema se manifiesta en obras como Ciencia inútil o El alquimista (1955) y Creación de las aves (1957), donde juega con la idea del cosmos en tanto que elemento primordial para la creación de la vida y la experimentación.

En 1947, tras separarse de Péret, se sumó a una expedición de ámbito científico en Venezuela junto a su hermano Rodrigo. De eso quedan unos dibujos de mosquitos y otros tipos de insectos. Después, participó en la exploración del río Orinoco; el dibujo a lápiz de la obra que realizó a partir de este viaje ilustra la forma en la que su trabajo integró la ciencia y la alquimia.

La biblioteca cuenta con un buen número de volúmenes de Aldous Huxley, cuya obra no siempre se muestra optimista con respecto a las relaciones entre el hombre y la tecnología. Los avances tecnológicos fue un objeto de fantasía en cuadros como Roulette (1955) y Nave astral (1960). Este último lo describe Remedios Varo como “un hogar verdadero y armonioso, dentro de él hay todas las perspectivas y felizmente se transporta de acá para allá: el hombre dirigiéndolo y la mujer produciendo música tranquilamente”.

Pero no solamente esta mujer se dedicaba a leer, sino que también llegó a escribir desde una obra teatral hasta su propio diario de sueños, el cual puede ser leído por todo el público. En él se cuenta muy maravillosamente su mundo inconsciente, relatando en cada uno de ellos cuán surrealista la artista fue.


Sin duda el mundo oculto de Remedios ha sido un completo misterio, pues tanto en sus pinturas como en su biblioteca, todo lo que demuestra es ese lado profundo que nos oculta nuestra cultura como seres humanos. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario